El plan del gobierno de posicionar a la Agencia de Gestión de Inversiones Danantara como el principal respaldo de capital en la creación del Centro Financiero Internacional de Indonesia (PFII) se encuentra actualmente bajo un fuerte escrutinio. Los expertos advierten que esta medida no es una mera cuestión regulatoria, sino una apuesta de inversión institucional que exige estándares de gobernanza y gestión de riesgos mucho más estrictos.
Syafruddin Karimi, profesor de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Andalas, enfatizó que la inversión en un centro financiero tiene un perfil de riesgo que es fundamentalmente diferente al del sector real. Según él, la confianza del mercado es el factor determinante clave. Si el gobierno no es cauteloso, este proyecto tiene el potencial de dañar el balance y la credibilidad de Danantara ante los inversores globales, especialmente si la zona es percibida posteriormente como un vacío legal para la evasión fiscal o transacciones de ida y vuelta (round-tripping).
Para mitigar posibles fallos, los observadores sugieren realizar un estudio de viabilidad independiente y transparente, establecer límites de exposición claros y aplicar una estrategia de salida medida. La participación del capital privado global se considera crucial para que la carga del riesgo no sea asumida en su totalidad por entidades estatales, creando así un ecosistema competitivo y responsable.
Por otro lado, el gobierno, a través del Ministerio Coordinador de Asuntos Económicos, continúa acelerando el proceso legislativo para que la Ley del PFII pueda completarse antes de mediados de agosto de 2026. Se proyecta que Bali sea una ubicación estratégica para este centro financiero, con la esperanza de que la región pueda atraer inversión extranjera directa (IED) de calidad, en lugar de limitarse a facilitar la rotación de los fondos nacionales existentes.
La Autoridad de Servicios Financieros (OJK) también ha recordado la importancia de sincronizar las competencias entre la Autoridad de Supervisión de Servicios Financieros (LPJK) del PFII y los reguladores nacionales. Se considera absolutamente necesaria una coordinación sólida para garantizar que el espacio para la innovación financiera se mantenga dentro del marco de los principios de prudencia, a fin de preservar la estabilidad general del sistema financiero nacional.