El optimismo sobre el ritmo de las exportaciones de Indonesia en la segunda mitad de 2026 enfrenta ahora importantes desafíos. Los actores empresariales locales deben prepararse para enfrentar una desaceleración provocada por una combinación de factores externos, que van desde las políticas de aranceles de importación de los Estados Unidos hasta una dinámica desfavorable en los precios mundiales de las materias primas.
El economista del Center of Reform on Economics (CORE) Indonesia, Yusuf Rendy Manilet, advirtió que el impacto de la política de aranceles de importación de EE. UU. no se sentirá de inmediato, sino que alcanzará su punto máximo en el segundo semestre. Además de las políticas arancelarias, Indonesia también enfrenta la amenaza de que los importadores globales desvíen sus pedidos de exportación hacia países competidores, como Vietnam y México, a los que se considera con mejores ventajas competitivas en el mercado estadounidense.
Esta situación se ve agravada por una fase de debilitamiento de los precios de las principales materias primas del país, como el carbón y el aceite de palma crudo (CPO). Por otro lado, la demanda de metales industriales por parte de China aún no muestra una recuperación significativa debido a la lenta implementación del estímulo económico en ese país. Esta incertidumbre ha llevado a que la meta de crecimiento de las exportaciones nacionales sea más conservadora, situándose en un rango de entre el cero y el dos por ciento.
Sin embargo, aún existen oportunidades para que el sector exportador se mantenga firme. La demanda de productos no petroleros ni gasíferos por parte de China, que registró un crecimiento del 17,7 por ciento desde principios de año hasta mayo de 2026, se considera un amortiguador crucial. Además, se espera que el potencial de exportación derivado del procesamiento secundario de níquel logre mantener la estabilidad del comercio en medio de desafíos globales cada vez más dinámicos.
Como información adicional, actualmente los productos de exportación de Indonesia hacia los Estados Unidos están sujetos a un arancel universal del 10 por ciento. Esta política es una medida temporal implementada tras la anulación de la norma de aranceles recíprocos por parte de la Corte Suprema de los Estados Unidos, cuyo período de vigencia expira el 24 de julio de 2026.