El monte Semeru, situado en el límite entre las regencias de Lumajang y Malang, en Java Oriental, volvió a mostrar una actividad volcánica significativa el lunes (6/7/2026). La erupción, ocurrida a las 05:13 WIB, generó una columna de ceniza de aproximadamente 1.000 metros sobre el cráter, alcanzando los 4.676 metros sobre el nivel del mar (msnm).

De acuerdo con el informe de Yadi Yuliandi, oficial del Puesto de Observación del Monte Semeru, la columna de ceniza observada era de color gris con una densidad espesa y se desplazaba hacia el norte. Los registros sismográficos indicaron que la erupción tuvo una amplitud máxima de 22 mm y una duración de 167 segundos. Actualmente, el estado del volcán más alto de la isla de Java se mantiene en el Nivel III (Alerta).

El Centro de Vulcanología y Mitigación de Riesgos Geológicos (PVMBG) reiteró la prohibición estricta de realizar actividades en un radio de cinco kilómetros desde el cráter. Además, se prohíbe a los ciudadanos acercarse a las zonas a lo largo de Besuk Kobokan en una distancia de 13 kilómetros desde la cumbre para evitar las amenazas de proyección de rocas incandescentes, nubes ardientes y flujos de lahar.

El gobierno de la regencia de Lumajang presta especial atención a los mineros de arena que operan cerca de los cauces de los ríos. La regente de Lumajang, Indah Amperawati, advirtió que la amenaza no solo se presenta durante la erupción, sino también por los depósitos de material volcánico que aún conservan altas temperaturas. La acumulación de este material corre el riesgo de provocar explosiones secundarias que ponen en peligro la vida.

Asimismo, las autoridades instan a la población a mantenerse atenta a los cambios climáticos en las laderas de la montaña. Las fuertes lluvias en la zona de la cumbre podrían movilizar los depósitos de material volcánico residual, convirtiendo la ruta del flujo de lahar en una zona sumamente vulnerable. Se pide a la ciudadanía no enfocarse únicamente en la información de la erupción, sino también comprender el riesgo latente del material volcánico acumulado a lo largo de los cauces de los ríos.