Un nuevo avance en la farmacia herbal ha sido logrado por académicos de la Universidad de Airlangga (Unair). La Prof. Dr. Idha Kusumawati, S.Si., M.Si., ha desarrollado un método de formulación de la cúrcuma (Curcuma longa L.) en una preparación inyectable diseñada específicamente para la farmacopuntura o inyección en puntos de acupuntura. Esta innovación resuelve la baja solubilidad de la curcumina en agua, que anteriormente limitaba la eficacia de la cúrcuma como medicamento inyectable.

Para superar el problema de la solubilidad, la Prof. Idha utilizó la tecnología de secado por aspersión (spray drying) mezclando el extracto de cúrcuma con lactosa. Este proceso transforma el extracto líquido en un polvo fino de altísima solubilidad en agua. Como resultado, la solución obtenida es mucho más clara y homogénea, lo que la hace ideal para aplicarse directamente en los tejidos corporales de los pacientes mediante agujas de acupuntura.

Además de destacar en el aspecto de solubilidad, se ha demostrado que esta tecnología preserva la integridad de los principios activos de la cúrcuma. Las pruebas de laboratorio mostraron que los niveles de curcumina y otros compuestos activos secundarios no sufrieron daños durante el procesamiento a alta temperatura en el secador por aspersión. La presencia de estos compuestos es crucial, ya que son los principales determinantes de las propiedades antiinflamatorias y analgésicas de la planta medicinal.

El perfil de seguridad de este extracto recién formulado también se probó en peces cebra (zebrafish) como modelo animal. Los resultados de la investigación mostraron un nivel de seguridad superior en comparación con los extractos convencionales. A dosis determinadas, los peces de prueba mostraron una alta tasa de supervivencia y un comportamiento motor normal, aunque sigue siendo necesaria la limitación de la dosis para evitar efectos tóxicos en concentraciones excesivas.

El éxito de esta investigación abre un nuevo capítulo en la integración de la medicina tradicional indonesia con la tecnología médica moderna. Aunque todavía se requieren ensayos clínicos adicionales en mamíferos y humanos, esta innovación tiene un gran potencial para aumentar el valor económico y médico de la cúrcuma, pasándola de ser un simple ingrediente de medicina tradicional (jamu) a un producto fitofarmacéutico de clase mundial, seguro y práctico.