La tecnología de vehículos aéreos no tripulados o Unmanned Aerial Vehicle (UAV) está comenzando a transformar los métodos de mitigación de desastres volcanológicos. Al incorporar sensores de gas avanzados en los dispositivos no tripulados, los científicos ahora pueden monitorear las concentraciones de emisiones de gases volcánicos en tiempo real desde una distancia segura, minimizando el riesgo de exposición directa para los investigadores en zonas de peligro.
Un equipo de investigación de la Universidad Técnica de Múnich (TUM) ha probado con éxito un sistema UAV en la isla de Vulcano, Italia. En su funcionamiento, el dron se aproxima al cráter para analizar los gases con la ayuda de un rayo láser proveniente de sensores terrestres. Este método se considera altamente efectivo porque el dispositivo no necesita entrar en contacto directo con gases calientes y corrosivos, lo que permite prolongar la durabilidad del instrumento. En tan solo 15 minutos, el UAV es capaz de mapear con precisión las concentraciones de gas dentro de un rango de vuelo óptimo.
Un enfoque similar ha sido aplicado por la Universidad de Mainz utilizando un dron llamado "Tina". Este dispositivo de 2,5 kilogramos está diseñado específicamente para medir composiciones químicas complejas como halógenos, cloro y bromo en áreas con temperaturas extremas de hasta 140 grados Celsius. La flexibilidad de maniobra del dron permite a los científicos mapear las fluctuaciones de gas antes de una erupción, lo cual es un indicador crucial en los sistemas de alerta temprana de desastres.
El éxito de las pruebas en la isla de Vulcano abre oportunidades más amplias para aplicar esta tecnología en terrenos más desafiantes. El equipo de investigadores planea desplegar próximamente unidades de UAV en el monte Etna, un volcán activo en Sicilia, para validar el rendimiento de la tecnología en condiciones ambientales más dinámicas y reales.