Un logro motivo de orgullo en el ámbito internacional ha sido alcanzado una vez más por jóvenes indonesios. Roikhanatun Nafi'ah, exalumna del Departamento de Ingeniería Industrial y de Sistemas del Instituto Tecnológico Sepuluh Nopember (ITS) de Surabaya, logró obtener el primer lugar en la prestigiosa 13.ª Cumbre Juvenil del Grupo Banco Mundial celebrada en Washington D. C., Estados Unidos. Este galardón lo obtuvo gracias a la innovación en tecnología de estanques inteligentes desarrollada a través de su empresa emergente, Crustea Indonesia.
Nafi’, quien se desempeña como fundadora y directora ejecutiva de Crustea Indonesia, diseñó esta solución junto a su compañero Prisma Riashuda Prakosa, exalumno de Ingeniería Eléctrica del ITS. Ambos se sintieron impulsados a crear esta innovación tras observar de primera mano los diversos obstáculos a los que se enfrentan los acuicultores locales, desde elevados costes operativos y suministro eléctrico limitado hasta la amenaza de malas cosechas debido a la inestabilidad de los niveles de oxígeno en el agua del estanque.
Para hacer frente a estos problemas, Crustea presenta un ecosistema de acuicultura integrado que combina Inteligencia Artificial de las Cosas (AIoT) y energía renovable. Su principal innovación es el Eco-Aerador impulsado por energía solar. Este dispositivo es capaz de generar un suministro estable de oxígeno en el agua con un consumo energético mucho más eficiente, lo que beneficia enormemente a los acuicultores de zonas remotas a las que aún no llega la red eléctrica estatal.
Además del aireador ecológico, el ecosistema de Crustea está equipado con un sistema de sensores AIoT que monitoriza en tiempo real parámetros del agua como la temperatura, el nivel de acidez (pH), la salinidad y los niveles de oxígeno. Si los niveles de oxígeno disminuyen, el aireador se enciende automáticamente y se apaga por sí solo cuando las condiciones del agua vuelven a la normalidad. Esta tecnología está diseñada para implementar el concepto de agricultura de precisión, permitiendo a los productores trabajar de forma eficaz sin verse abrumados por costes elevados.
Desde su comercialización a finales de 2022, la adopción de esta tecnología ha mostrado un impacto extraordinario. Las tasas de mortalidad de peces y camarones se han reducido hasta en un 50 por ciento, mientras que los costes operativos de los acuicultores que utilizaban motores diésel cayeron drásticamente hasta un 80 por ciento. Más allá de los beneficios económicos, se afirma que esta innovación ha evitado la emisión de más de 23 mil toneladas de CO₂ equivalente. En la actualidad, Crustea ha asesorado a más de mil acuicultores en Indonesia y tiene como objetivo incorporar 2.000 nuevos socios este año, al tiempo que se prepara para expandir sus servicios al extranjero, a países como India, Filipinas y varias naciones de África.