Con el rápido desarrollo de la Inteligencia Artificial (IA), los inversores de capital de riesgo en Israel están comenzando a cambiar el enfoque de sus inversiones. Ya no buscan simplemente empresas que adopten funciones populares de IA, sino que invierten en negocios que construyen bases tecnológicas, infraestructura y propiedad de datos que son difíciles de replicar por la competencia.

Lotan Levkowitz, cofundador de Grove Ventures, destacó que aunque la atención pública se centra en gigantes como OpenAI o Perplexity, las oportunidades de sostenibilidad se encuentran en sectores con altas barreras técnicas. Según él, la facilidad actual para desarrollar software basado en IA ha hecho que los productos de software tradicionales pierdan su valor competitivo.

Levkowitz trazó tres áreas estratégicas para el futuro de la IA. En primer lugar, el fortalecimiento de la infraestructura, que incluye el suministro de energía, centros de datos, hasta la integración de chips y memoria para responder a las enormes necesidades informáticas. En segundo lugar, la implementación de la IA en el mundo real, como la automatización industrial y el transporte urbano. Por último, la utilización de datos exclusivos, donde cada nuevo cliente aporta un valor añadido para el desarrollo sostenible de los sistemas de la empresa.

Se considera que Israel tiene una posición única en este panorama gracias a su sólida tradición en tecnología de ciberseguridad y desarrollo de software avanzado. Se considera que los empresarios locales allí son expertos en convertir tecnologías en etapas iniciales en aplicaciones prácticas de alto valor.

Al final, la eficacia del uso de la IA ya no es el principal indicador de éxito de un negocio. En el futuro, la competitividad de las empresas estará determinada por su capacidad para identificar nichos de mercado complejos, donde la recopilación de datos y la innovación tecnológica representen grandes desafíos difíciles de superar por otros.