La zona forestal del bloque Tempuran, en el monte Biru, que forma parte de la cordillera de Anjasmoro, en la regencia de Mojokerto, se ha visto nuevamente afectada por un incendio. Hasta la noche del miércoles (15/7/2026), las llamas aún no habían sido controladas debido a la geografía sumamente escarpada y de difícil acceso para el equipo de rescate.

El incendio fue detectado por primera vez por oficiales de patrulla de Tahura R. Soerjo el martes (14/7/2026) por la tarde, alrededor de las 17:00 WIB. La vegetación forestal seca y los matorrales que predominan en la zona de conservación RKW 07 de la aldea de Kemiri, en el distrito de Pacet, hicieron que el fuego se propagara rápidamente, mientras que la superficie total afectada aún está en proceso de evaluación.

El director ejecutivo de la BPBD de la regencia de Mojokerto, Rinaldi Rizal Sabirin, explicó que se observaron al menos cuatro focos de incendio activos en la zona del monte Biru. Para agilizar la respuesta, se desplegaron en el lugar decenas de miembros del personal conjunto del TRC BPBD de Java Oriental, la BPBD de Mojokerto, oficiales de Tahura R. Soerjo y voluntarios de la Comunidad de Cuidado del Fuego (MPA).

Para anticiparse a la situación, la BPBD ha apostado a dos equipos de bomberos en puntos estratégicos: en la zona de las colinas de Cendono, en el distrito de Pacet, y en la aldea de Gumeng, en el distrito de Gondang. No obstante, Rinaldi aseguró que el incendio aún no amenaza las zonas residenciales debido a su ubicación aislada en la montaña. Además, la comunidad local ha recibido capacitación mediante simulacros de preparación ante desastres a través del programa de Aldeas Resilientes a Desastres (Destana).

Durante este proceso de respuesta, el personal sobre el terreno también está utilizando tecnología de drones para mapear la distribución de los focos de incendio desde el aire, con el fin de que los desplazamientos del equipo sean más efectivos. Según los informes, varios efectivos optaron por pasar la noche cerca del pico Cendono para monitorear directamente la dirección del viento y el avance del fuego, minimizando así daños mayores a la vegetación.