El Ministerio de Salud (Kemenkes) subrayó la urgencia de proporcionar servicios de salud equitativos y justos como un paso crucial para brindar protección a los grupos vulnerables, especialmente a las personas que padecen tuberculosis (TB) y VIH. El director de Servicios de Salud para Grupos Vulnerables, Imran Pambudi, reveló que las barreras estructurales y el estigma social siguen siendo los principales obstáculos que dificultan su acceso a un tratamiento médico adecuado.

A medida que aumenta la esperanza de vida gracias a la terapia antirretroviral, la población de personas que viven con el VIH (PVVS) en Indonesia comienza a entrar en la etapa de la vejez. Los datos muestran que alrededor del 7,7 por ciento, o unas 39.000 PVVS en Indonesia, ya tienen más de 50 años. Esta situación exige la preparación del sistema de salud para hacer frente a la complejidad de las enfermedades comórbidas, como el deterioro cognitivo, los problemas cardiovasculares y la osteoporosis, que suelen experimentar los pacientes de edad avanzada.

Imran destacó el desafío de la fragmentación de los servicios, en el que las personas mayores deben visitar muchas clínicas diferentes para recibir diversos tratamientos. Se considera que esta situación no solo supone una carga para los pacientes en términos de costos y tiempo, sino que también aumenta el riesgo de fracaso del tratamiento debido a la pérdida de seguimiento. Además, el diagnóstico de tuberculosis en los ancianos a menudo se ve obstaculizado porque los síntomas suelen asemejarse al proceso natural de envejecimiento, lo que conlleva el riesgo de retrasar la detección y ampliar la transmisión potencial en el entorno familiar.

Como medida estratégica, el Ministerio de Salud planea fortalecer la detección temprana a través de puestos de salud integrados para personas mayores (posyandu lansia) y residencias de ancianos, así como mejorar la capacidad del personal de salud para gestionar de forma segura la polifarmacia o el uso de múltiples medicamentos. El enfoque principal en el futuro es crear un sistema de derivación inclusivo, incluso para personas con discapacidad, y optimizar el papel de la comunidad en el acompañamiento de los pacientes para garantizar la continuidad y la eficacia del tratamiento a largo plazo.