Hace quince años, la vida de Erica van Barneveld cambió drásticamente en un instante. Mientras disfrutaba de un momento con su familia al borde de un campo de fútbol el 18 de junio de 2011, la mujer de 53 años se desplomó repentinamente a causa de un fuerte dolor en el pecho. Ese suceso se convirtió en el punto de inflexión que la llevó a una larga lucha contra la muerte debido a una rara condición médica: la disección aórtica.

Al llegar al St. Antonius Hospital de Nieuwegein, la condición de Erica empeoró significativamente hasta sufrir un paro cardíaco en la mesa de operaciones. A pesar de que el equipo médico logró realizar una cirugía de corazón abierto de emergencia para salvar su vida, la recuperación posoperatoria presentó un nuevo desafío. Entró en coma y se descubrió que la función de bombeo de su corazón se había reducido drásticamente al 20 por ciento, acompañada de una fuga en la válvula mitral que amenazaba su vida.

En medio de un estado físico demasiado débil para someterse a una segunda cirugía mayor, el Dr. Jan van der Heyden le ofreció una opción médica revolucionaria en ese momento: un procedimiento transcatéter mínimamente invasivo. Con esta técnica, los médicos colocaron un clip en la válvula mitral a través de un vaso sanguíneo en la ingle, una innovación que en aquel entonces aún estaba en fase de investigación. Esta intervención fue el puente para que Erica recuperara su condición hasta ser capaz de realizar actividades normales nuevamente.

Este éxito médico cuenta ahora con el respaldo de los avances en tecnología de inteligencia artificial (IA), que permiten una colocación del clip con una precisión mucho mayor que hace una década. Este desarrollo no solo salvó la vida de Erica, sino que también la inspiró a promover activamente la difusión de terapias similares para que pacientes en condiciones semejantes tengan un mayor acceso al tratamiento.

Hoy en día, Erica celebra la fecha de ese evento como su 'segundo cumpleaños'. Continúa destacando la importancia de mantener una actitud positiva y la colaboración entre pacientes y profesionales médicos al enfrentar desafíos de salud. Para Erica, la vida consiste en agradecer cada segundo, un principio de Carpe Diem que ahora mantiene firmemente tras un largo camino superando sus propios límites.