El impacto de una prolongada temporada seca ha comenzado a desencadenar una grave crisis de agua potable en la zona montañosa de la ciudad de Cilegon, Banten. Los residentes de la aldea de Gunung Batur, en el subdistrito de Mekarsari, se ven ahora obligados a ingeniárselas y luchar arduamente para conseguir suministros de agua para satisfacer sus necesidades domésticas diarias.
Para hacer frente a la sequía, los habitantes locales dependen por completo de una fuente natural de agua en la zona de Sumur Bendung, ubicada en medio del bosque. Todos los días, los vecinos deben recorrer a pie un sendero de un kilómetro por un terreno montañoso para llevar a casa varios galones de agua potable.
Una de las residentes, Herlina (30 años), relató que la crisis de agua potable ha persistido durante el último mes debido a la total ausencia de lluvias. Según explicó, el manantial natural que fluye entre las rocas de las montañas se ha convertido en el único salvavidas de los residentes tanto para el consumo como para la higiene.
Con el fin de evitar conflictos y garantizar una distribución justa del agua, los vecinos tomaron la iniciativa de implementar un sistema autoorganizado de turnos de cola que opera las 24 horas del día. El suministro diario se limita a unas pocas familias por día, dividiendo el tiempo de recolección entre el día y la noche para preservar el caudal de agua, que es cada vez menor.
Las condiciones geográficas de la aldea de Gunung Batur, dominada por estructuras de roca dura, hacen que sea imposible perforar pozos de forma independiente. Mientras tanto, la ayuda de agua potable del gobierno local se considera aún muy escasa e incapaz de cubrir las necesidades diarias de los residentes de manera sostenible, por lo que la conservación de este manantial natural se ha convertido en su última línea de defensa.