La eliminación de residuos líquidos presuntamente provenientes de la Cocina de Comidas Nutritivas Gratuitas (MBG) en la aldea de Gunung Kaler, distrito de Gunung Kaler, regencia de Tangerang, ha provocado protestas de los residentes locales. Se sospecha que los desechos de la cocina de la Unidad de Servicios de Cumplimiento Nutricional (SPPG), propiedad de la Fundación Yayasan Purnawirawan Pejuang Indonesia Raya (Asociación de Veteranos de la Gran Indonesia), se vierten directamente al canal de drenaje sin el tratamiento adecuado.

Las observaciones en el terreno mostraron que el agua residual turbia de las instalaciones con número de registro AB8DZCWY fluye a través del canal de drenaje de Segrok hasta ingresar a los arrozales productivos de los residentes. Además del potencial de dañar los cultivos de arroz, la eliminación de estos residuos de cocina también genera un olor fétido muy fuerte que dificulta la respiración de los habitantes cercanos.

Un residente, que prefirió mantener el anonimato, reveló que el olor desagradable ha perturbado la tranquilidad y las actividades cotidianas de la comunidad. Los residentes exigen al gobierno local y a las agencias pertinentes que realicen de inmediato inspecciones sorpresa (sidak) y emitan una fuerte advertencia a los administradores de la cocina para que solucionen de inmediato su sistema de eliminación de residuos.

De acuerdo con las directrices oficiales de la Agencia Nacional de Nutrición (BGN), cada unidad de Cocina MBG debe estar equipada con una Planta de Tratamiento de Aguas Residuales (IPAL) que cumpla con las normas regulatorias. Esta obligación busca prevenir la contaminación ambiental derivada de las actividades de cocina, el lavado de alimentos y la limpieza de utensilios, que generan un alto volumen de agua sucia.

La negligencia en la gestión de estos residuos domésticos no solo amenaza el medio ambiente y la salud de los residentes locales, sino que también podría acarrear severas sanciones legales. Los operadores que infrinjan las normas ambientales podrían enfrentar sanciones administrativas que van desde la suspensión temporal de operaciones hasta la revocación de la licencia comercial por parte de la Agencia de Medio Ambiente (DLH) local.