El exdecano de la Facultad de Estudios Islámicos (FAI) de la Universidad Muhammadiyah (UM) de Bandung, Afif Muhammad, enfatizó que la piedad de un musulmán no debe limitarse únicamente a la dimensión espiritual. Ahora se exige a los musulmanes que dominen activamente la ciencia y la tecnología para generar obras tangibles que beneficien al público en general.
Esta exhortación fue expresada durante un estudio rutinario organizado por el Instituto de Estudios, Práctica y Desarrollo de Al-Islam y Kemuhammadiyahan (LPPAIK) en la sala de oración (musala) de la UM Bandung el jueves (23/7/2026). En esa ocasión, Afif analizó el concepto multidimensional de las buenas acciones (amal saleh) como un pilar fundamental para la construcción de la civilización.
Haciendo referencia al pensamiento del erudito islámico Harits bin Asad, Afif explicó las tres dimensiones principales de las buenas acciones: amal jawarih (acciones físicas/trabajo real), acciones intelectuales y amal qalbu (acciones del corazón). Subrayó que el amal jawarih exige profesionalismo, competencia y la capacidad de adaptarse a los avances tecnológicos para que el potencial de la comunidad pueda canalizarse de manera productiva.
En cuanto a la dimensión intelectual, se espera que las instituciones de educación superior no se limiten a graduar estudiantes con títulos académicos, sino que formen intelectuales capaces de generar innovación real. Afif mencionó como ejemplo a figuras nacionales como Buya Hamka y al erudito clásico Imam At-Thabari, cuyo legado científico sigue vivo y sigue siendo un referente para sucesivas generaciones.
Por su parte, la tercera dimensión, el amal qalbu (las acciones del corazón), actúa como el motor espiritual para que todas las actividades laborales tengan valor de adoración. Ante la era de la inteligencia artificial (IA), Afif recordó que el desarrollo tecnológico debe basarse siempre en valores divinos y humanos para que el progreso de los tiempos no pierda su rumbo moral.