El monte Semeru, el pico más alto de la isla de Java, alberga características geológicas únicas que lo hacen mucho más peligroso que la mayoría de los volcanes. Según los hallazgos de investigaciones recientes, el magma contenido en el interior del volcán tiene una concentración de cristales de hasta el 50 por ciento, lo que lo convierte en una mezcla muy viscosa entre líquido caliente y material sólido.

Esta elevada fracción de cristales impide que el magma fluya con fluidez al alcanzar la superficie. En lugar de dispersarse, el material tiende a acumularse en la zona del cráter, formando un domo de lava similar a un montículo. La estructura del domo de lava, que se expande continuamente debido al empuje del magma desde abajo, constituye la principal fuente de vulnerabilidad.

La combinación de la gran acumulación de masa en el domo con los empinados contornos de las laderas del Semeru genera una condición extremadamente inestable. Cuando la presión del magma desde el interior de la Tierra continúa aumentando, el domo de lava puede colapsar de forma instantánea. Este colapso desencadena flujos piroclásticos, conocidos por la población local como "wedhus gembel".

Además de la presión del magma, las condiciones meteorológicas extremas desempeñan un papel crucial. Las intensas lluvias pueden ablandar y lubricar el material alrededor de la cumbre, lo que aumenta significativamente el riesgo de deslizamientos del domo de lava incluso sin un incremento drástico de la actividad volcánica.

Junto a la amenaza de los flujos piroclásticos, el Semeru también produce de forma activa erupciones de tipo vulcaniano. Aunque su impacto suele limitarse a los alrededores del cráter, la frecuencia de las explosiones de gas, que se producen en cuestión de minutos, exige una vigilancia estrecha y continua del volcán para garantizar la seguridad de las comunidades cercanas a la zona de peligro.