El mundo se enfrenta nuevamente a una alerta máxima después de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) declarara el brote de la variante del Ébola Bundibugyo en la República Democrática del Congo y Uganda como una Emergencia de Salud Pública de Importancia Internacional (ESPII). Hasta julio de 2026, se han registrado más de 1.460 casos confirmados con una tasa de letalidad significativa, lo que ha generado preocupación mundial tras el hallazgo de casos importados en Europa.

La experta en salud de la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud (FKIK) de la Universidad Muhammadiyah de Yogyakarta, la Dra. Farindira Vesti Rahmasari, M.Sc., Ph.D., enfatizó la importancia de que la población comprenda los síntomas tempranos de esta enfermedad. Aunque se le conoce como un virus con una tasa de mortalidad que puede alcanzar el 90 por ciento, la fase inicial del Ébola a menudo se enmascara al asemejarse a la influenza, que incluye fiebre, fatiga, dolor de cabeza y dolor muscular.

La Dra. Farindira explicó que estos síntomas "secos" a menudo confunden a los pacientes, quienes ignoran su estado hasta que entra en una fase crítica. Tras un período de incubación que oscila entre dos y 21 días, la infección evoluciona hacia complicaciones graves como diarrea, vómitos y disfunción de órganos vitales, seguidos de hemorragias. Es importante señalar que la transmisión del virus solo ocurre cuando los síntomas físicos comienzan a manifestarse en el paciente.

Se insta a los grupos con mayor riesgo de exposición, como el personal médico, los familiares que brindan cuidados y las personas que han viajado recientemente desde zonas endémicas, a estar más atentos. El contacto directo con fluidos corporales, sangre u objetos contaminados de una persona infectada es la principal vía de propagación de este virus.

Los esfuerzos de prevención deben llevarse a cabo de manera integral, desde el cumplimiento de los procedimientos en los centros de salud hasta la concienciación individual de ser honestos sobre el historial de viajes al momento de la consulta. La transparencia en la información proporcionada al personal sanitario es crucial para que se pueda establecer un diagnóstico rápido, permitiendo interrumpir la cadena de transmisión de forma temprana y salvaguardar la seguridad de la comunidad en general.