El gobierno de Vietnam, a través del Ministerio de Ciencia y Tecnología, está formulando una política revolucionaria mediante una nueva circular que regula el mecanismo de financiamiento para el desarrollo de tecnologías estratégicas nacionales. Esta medida responde a los desafíos de la gestión presupuestaria tradicional, considerada incapaz de acomodar la complejidad de la investigación de alta tecnología, desde la integración de sistemas hasta la comercialización de productos.

Esta política se centra en cuatro aspectos cruciales, dando máxima prioridad a los sistemas de remuneración basados en puestos para expertos, arquitectos jefe y líderes de proyectos. Al adoptar modelos de gestión de instituciones de investigación internacionales como A*STAR en Singapur, el gobierno propone un esquema de compensación competitivo —de hasta 300 millones de VND al mes para los puestos de ingeniero jefe— para atraer talento de alta calidad, tanto nacional como extranjero.

Además de las mejoras en los esquemas salariales, los cambios fundamentales también se dirigen a la mentalidad de presupuestación estatal. En lugar de gestionar cada partida de gasto de manera rígida y administrativa, este nuevo mecanismo aplicará un sistema basado en resultados (outcome-based). Cada etapa de desarrollo estará vinculada a metas medibles, lo que permitirá justificar la efectividad de los fondos públicos de forma más transparente y sostenible.

Los expertos consideran que esta reforma es un instrumento crucial para reducir las trabas burocráticas que tradicionalmente han obstaculizado la innovación. Al alinear las políticas financieras con los estándares del mercado laboral global, Vietnam busca crear un ecosistema propicio para que los científicos innoven, asegurando al mismo tiempo la independencia tecnológica como base del crecimiento económico a largo plazo.