Microsoft acaba de anunciar la medida de reestructuración más drástica en la historia de la unidad de negocio de Xbox. La decisión se ha tomado en respuesta a un rendimiento comercial considerado poco competitivo, a pesar de que la empresa ha invertido una enorme cantidad de 78.700 millones de dólares estadounidenses en la adquisición de varias empresas de videojuegos durante la última década.

Para finales del año fiscal 2027, Microsoft prevé reducir su plantilla en 4.800 personas, lo que equivale al 2,1% de sus empleados a nivel global. Un total de 3.200 puestos corresponderán a la división Xbox, con una fase inicial dirigida a 1.600 trabajadores. Además de la reducción de personal, la empresa también ha decidido transferir la gestión de cuatro de sus estudios de videojuegos a terceros.

La CEO de Xbox, Asha Sharma, admitió abiertamente en un memorando interno que las condiciones comerciales actuales no son saludables. Destacó que los márgenes de beneficio de Xbox se encuentran muy por detrás, siendo entre tres y diez veces inferiores a los de sus competidores en la industria de plataformas y edición de videojuegos similares. Este desafío surge en medio de la gran estrategia de Microsoft de priorizar el servicio Game Pass y un modelo multiplataforma.

Según Sharma, dicha estrategia ambiciosa aún no ha logrado generar un crecimiento acorde con las expectativas de la empresa. Este paso representa un punto de inflexión crucial para Xbox, una división que desde principios de la década de 2000 fue concebida como el principal rival del dominio de PlayStation en el mercado global de consolas.