La posición de las cooperativas en el panorama económico de Indonesia está actualmente muy lejos de las expectativas como pilar de la economía nacional. Según los datos del último decenio, la contribución del volumen de negocio cooperativo al Producto Interior Bruto (PIB) nacional es sumamente mínima, situándose en tan solo el 1,04 por ciento. Este fenómeno evidencia una profunda brecha entre el mandato del Artículo 33 de la Constitución de 1945 y la realidad sobre el terreno.

El problema fundamental radica en la dominancia de las cooperativas en el sector de ahorro y crédito orientados al consumo, que representan alrededor del 80 por ciento del total de entidades cooperativas existentes. El escaso papel de las cooperativas en el sector productivo y la cadena de suministro provoca que su existencia carezca de un valor añadido significativo para la economía de la sociedad en general. Para solucionar esto, se requieren medidas valientes por parte del gobierno para sanear las cooperativas "de fachada" o puramente nominales y fomentar la consolidación de aquellas institucionalmente sanas.

Por otro lado, existe una desigualdad de acceso al apoyo de las políticas públicas. El sector bancario ha disfrutado tradicionalmente de diversos privilegios estatales, mientras que las cooperativas —como entidades comerciales orientadas al servicio de sus miembros— apenas reciben intervenciones similares. Esta disparidad debe terminar de inmediato para que las cooperativas puedan competir de manera justa en el ecosistema empresarial moderno.

Como solución estratégica, se insta al gobierno a optimizar el papel de las Cooperativas de Aldea/Barrio "Red and White" (KDKMP) como vanguardia en la distribución de bienes públicos subsidiados. Productos básicos como fertilizantes, semillas y bombonas de gas GLP de 3 kilogramos subsidiados con fondos públicos deberían distribuirse a través de las KDKMP. Este enfoque no solo acortará la cadena de distribución, sino que también minimizará las prácticas de las mafias económicas que con frecuencia han abusado del precio máximo de venta al público (HET).

Al convertir a las KDKMP en el principal canal de distribución, el Estado fortalece al mismo tiempo la supervisión social y la rendición de cuentas. Las cooperativas gestionadas democráticamente por la comunidad local tienen menores incentivos para incurrir en prácticas de cártel. Este paso se considera un momento crucial para restaurar la dignidad de las cooperativas como instrumento de democracia económica capaz de hacer realidad la justicia social para todo el pueblo indonesio.