El miembro del Consejo de Representantes del Pueblo Regional (DPRD) de la regencia de Kotabaru, H Abdul Kadir, llevó a cabo la segunda fase de recopilación de aspiraciones o receso en el pueblo de Gunung Ulin, distrito de Pulau Laut Utara. La agenda, que tuvo lugar el viernes (24/7), sirvió como un espacio de diálogo abierto para que los residentes locales expresaran directamente diversas quejas y propuestas de desarrollo.

Durante la cálida reunión, que contó con la presencia de funcionarios del pueblo, líderes comunitarios, líderes religiosos y jóvenes locales, los problemas de infraestructura básica dominaron la discusión. Un representante de RT 5 se quejó de la falta de postes de electricidad adecuados y del estado de los cables cruzados, que temen puedan poner en peligro la seguridad de los residentes.

Además de los problemas de electricidad, la necesidad de agua potable también estuvo en el centro de atención. El presidente de RT 4 propuso la renovación del sistema de tuberías de agua potable para garantizar un suministro constante de agua para los residentes. En la misma ocasión, los residentes también expresaron su deseo de recibir ayuda para completar la construcción de la sala de oración (musholla) Miftahul Jannah, que aún no ha terminado.

El sector de servicios sociales básicos también recibió atención. Un representante del centro de educación infantil PAUD Al Azhar presentó una solicitud para obtener instalaciones de apoyo administrativo de oficina que aseguren el desarrollo fluido de las actividades de enseñanza y aprendizaje. Por su parte, los promotores de salud de los centros de salud locales (posyandu) destacaron la importancia de actualizar los equipos médicos para mejorar los servicios de salud materno-infantil en el pueblo.

En respuesta a estas diversas propuestas, H Abdul Kadir enfatizó que el receso es una obligación constitucional de cada miembro del poder legislativo para escuchar directamente las necesidades de sus electores. Se comprometió a llevar todas estas aspiraciones al parlamento y a defenderlas en los debates de los programas de desarrollo con el gobierno regional, ajustándose, por supuesto, a la escala de prioridades y a la capacidad presupuestaria regional disponible.