El aumento de la actividad volcánica del monte Semeru al Nivel III o Alerta exige una vigilancia extrema por parte de los residentes en las zonas propensas a desastres. Además de la amenaza de erupción, el riesgo de inundaciones por lahar es una de las principales preocupaciones, especialmente cuando la intensidad de la lluvia en la cumbre del volcán aumenta de forma drástica.

Indranova Suhendro, profesor de Geografía de la Universidad Gadjah Mada (UGM), advirtió que la acumulación de material volcánico tras la erupción —como arena, grava e incluso grandes rocas— es extremadamente vulnerable a ser arrastrada por la corriente hacia los ríos. Este peligro acecha incluso cuando no llueve en los asentamientos inferiores, ya que los flujos de lahar pueden ser desencadenados por lluvias repentinas en la zona de la cumbre.

Indranova destacó en particular el río Besuk Semut como una zona crucial que sirve de vía principal para las nubes ardientes y las corrientes de lahar. Por ello, enfatizó la importancia de que los residentes acaten las recomendaciones del Centro de Vulcanología y Mitigación de Riesgos Geológicos (PVMBG) de no realizar ninguna actividad en las zonas de peligro designadas.

Además, señaló el dilema de la minería de arena en la región. Aunque es el sustento económico de la comunidad, la extracción en áreas de riesgo presenta un alto peligro para la seguridad. En su opinión, la seguridad y la protección deben seguir siendo la máxima prioridad en medio de los desafíos para cubrir las necesidades de subsistencia de la población local.

Para concluir, Indranova instó a la comunidad a aumentar sus conocimientos sobre las características volcánicas. Convivir con un volcán activo exige preparación mental y disciplina para seguir las instrucciones del gobierno y de los expertos, con el fin de minimizar el impacto de los riesgos de desastre.