El aumento de la inversión extranjera en Vietnam, que alcanzó los 34.650 millones de dólares en la primera mitad de este año, se ha convertido en un impulso clave para el gobierno local. Aunque el sector manufacturero domina los flujos de capital, el principal desafío es cómo conectar estas inversiones con el ecosistema de producción nacional. En consonancia con el mandato de la Resolución 10 del Politburó, Vietnam tiene como objetivo integrar a 10.000 empresas nacionales en la cadena de suministro global, con una tasa de localización que alcance el 45-50% para el año 2030.
Para lograr esta ambición, la calidad es la palabra clave. Los actores industriales ahora deben ir más allá de las normas básicas ISO 9001. Empresas como Hikari Group y JK Vietnam Industrial enfatizan que la competitividad no solo se mide por el volumen de producción, sino por la consistencia de la calidad, el cumplimiento de estrictas normas de seguridad laboral y la eficiencia de costos mediante la aplicación de métodos como Kaizen. El éxito en el cumplimiento de los plazos de entrega y las especificaciones del producto es el factor decisivo para que puedan ascender a proveedores de Nivel 1 para los inversores extranjeros.
Sin embargo, los datos de JETRO muestran que Vietnam sigue rezagado en comparación con Tailandia e Indonesia en cuanto a la adopción de componentes locales por parte de las empresas japonesas. Un obstáculo crucial es la dependencia de componentes complejos como placas de circuito y motores. La falta de inversión en investigación y desarrollo (I+D) hace que muchas empresas locales se queden atrapadas en trabajos de ensamblaje de bajo valor añadido. Por lo tanto, se considera urgente la colaboración con universidades e institutos de investigación para impulsar la capacidad de innovación en el diseño de productos más complejos.
Desde el punto de vista financiero, los desafíos de financiación se convierten en un ciclo que dificulta la adopción de alta tecnología en las pequeñas y medianas empresas. Se necesitan esquemas de crédito especiales que puedan romper la dependencia de maquinaria obsoleta. Además, la dependencia de la importación de materias primas como el acero especial y los plásticos de ingeniería sigue siendo una gran carga. Sin el dominio del sector ascendente o de la industria de materiales, los costos de producción de las empresas vietnamitas seguirán siendo vulnerables a las fluctuaciones de los precios globales.
El gobierno de Vietnam ahora está cambiando su enfoque hacia el desarrollo de la Estrategia de la Industria de Materiales hasta 2030. Este paso tiene como objetivo cambiar la orientación económica desde la explotación de recursos brutos hacia el procesamiento profundo. Al crear una escala de mercado más masiva y un ecosistema industrial integrado, Vietnam espera construir una base sólida para que las industrias de apoyo nacionales no sean un mero complemento, sino la columna vertebral de la cadena de valor global.