La selección nacional de Inglaterra se enfrenta a un desafío físico inusual antes de su crucial duelo de octavos de final del Mundial 2026 contra la anfitriona México. Al jugar en el Estadio Azteca de la Ciudad de México, la plantilla de 'Los Tres Leones' se ve obligada a adaptarse a las condiciones geográficas de la capital mexicana, situada a 2.240 metros sobre el nivel del mar, lo que provoca una menor concentración de oxígeno en el aire.
El veterano centrocampista inglés Jordan Henderson admitió que los jugadores han sentido el impacto de la altitud desde su llegada. Incluso la actividad física ligera produce una sensación diferente. Sin embargo, confía en que su equipo se adapte rápidamente cuando comience el partido.
"Se puede sentir incluso al realizar actividades normales. Durante el entrenamiento, sientes el efecto en los primeros 10 o 15 minutos, pero después el cuerpo empieza a adaptarse. Nuestra esperanza es que, cuando empiece el partido mañana, mantengamos el foco plenamente en el juego", declaró Henderson en rueda de prensa.
Esta condición no la han sentido solo los jugadores. El seleccionador de Inglaterra, Thomas Tuchel, reveló que experimentó síntomas leves como mareos y dificultad para dormir mientras estaba en el hotel, un fenómeno habitual en los visitantes de zonas de gran altitud.
A Inglaterra le espera una difícil tarea en el Estadio Azteca, conocido por tener un historial imponente contra los rivales de México. Históricamente, México acumula 70 victorias en 89 partidos en este estadio, manteniendo un récord de imbatibilidad en los 10 partidos de la Copa del Mundo disputados allí. A pesar de ello, Henderson subrayó que el equipo mantiene su optimismo ante la atmósfera del encuentro, que se prevé muy exigente.