China está acelerando de forma progresiva el desarrollo de la tecnología móvil de sexta generación (6G), con la plena ambición de lograr su comercialización para el año 2030. Esta tecnología no solo ofrece un aumento en la velocidad de transmisión de datos de hasta 1 terabit por segundo —o 100 veces más rápida que el 5G actual—, sino que se posiciona como una infraestructura digital vital o un 'centro neurálgico' para la economía digital del futuro.
Hasta la fecha, China lidera la carrera mundial de innovación al poseer cerca del 40% de las patentes clave de 6G en el mundo. Además, el país ha completado las pruebas de más de 300 tecnologías clave. El enfoque principal del desarrollo actual reside en la integración profunda entre la tecnología de inteligencia artificial (IA) y las redes móviles, una estrategia que se prevé se convierta en el motor principal de la fabricación inteligente, el transporte y las comunicaciones basadas en agentes de IA.
Según el académico Zhang Ping, de la Academia de Ingeniería de China, la I+D de 6G a nivel mundial está entrando en una fase crucial, especialmente en lo que respecta a la verificación y la estandarización. A diferencia de las generaciones anteriores, que se limitaban a la conectividad entre personas o dispositivos, se proyecta que el 6G construya una red de información integrada que conecte a humanos, máquinas, objetos y agentes de IA ampliamente en diversos dominios: desde la tierra, el aire y el espacio exterior hasta los océanos.
Con el fin de reforzar su competitividad, China está aplicando un modelo de desarrollo colaborativo 'IA+6G'. Esta iniciativa implica una estrecha coordinación entre el sector industrial, las instituciones de investigación y el ámbito académico. Esta medida se acompaña de una mayor participación activa en la formulación de normas internacionales y el fortalecimiento de la protección de la propiedad intelectual, para garantizar el papel dominante de China en el panorama tecnológico global del futuro.