La transformación de la inteligencia artificial (IA) generativa representa hoy un desafío real para millones de trabajadores en Vietnam. Según datos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), aproximadamente 11,5 millones de trabajadores en el país corren el riesgo de ser desplazados de sus puestos debido a la automatización, y un millón de ellos trabaja en sectores altamente estandarizados. Las regiones con alta concentración económica, como Hanói, Ciudad Ho Chi Minh y Da Nang, son las zonas más afectadas por este cambio tecnológico.
En respuesta a esta situación, ahora se exige a los trabajadores que sean proactivos en la mejora de su alfabetización digital. Varios empleados de los sectores industrial y administrativo han comenzado a cambiar su visión sobre la IA, pasando de verla como una amenaza a considerarla un socio colaborativo. Las iniciativas independientes, como el desarrollo de sistemas de gestión de producción o la capacitación en software, han demostrado ser eficaces para aumentar la productividad y aportar un valor añadido real a las empresas.
Las empresas en Vietnam también están dejando atrás los patrones de contratación pasivos para invertir en recursos humanos mediante capacitación interna. Las grandes corporaciones ahora envían de manera proactiva a su personal a recibir formación técnica en el extranjero y establecen alianzas con instituciones de educación profesional de renombre. Esta medida busca garantizar la preparación de los empleados para operar maquinaria de última generación y adoptar software basado en IA.
El Centro de Servicios de Empleo de Ciudad Ho Chi Minh también desempeña un papel activo a la hora de cerrar la brecha entre las cualificaciones de la fuerza laboral y las necesidades de la industria. Aunque las cifras de demanda de empleo muestran una tendencia positiva y suelen superar el número de solicitantes de empleo, el desafío del desajuste de habilidades sigue siendo el principal obstáculo. El gobierno continúa impulsando la sincronización entre las necesidades del sector privado y las competencias individuales para minimizar el riesgo de desempleo en medio de la constante evolución del mercado.