La enviada especial de las Naciones Unidas (ONU) para el Agua, Retno Marsudi, emitió una severa advertencia sobre el impacto de la expansión de la inteligencia artificial (IA) en la disponibilidad global de agua. En la cumbre Indonesia Net Zero Summit 2026 en Yakarta, reveló que alrededor del 40 por ciento de los centros de datos del mundo operan actualmente en regiones con escasez severa de agua, donde la demanda de agua limpia supera con creces el suministro disponible.

El crecimiento masivo de la economía digital, impulsado principalmente por la adopción de la IA, ha incrementado el consumo de agua en la cadena de suministro tecnológica hasta en un 129 por ciento. Irónicamente, este aumento en la demanda industrial ocurre mientras 2.200 millones de personas en el planeta aún carecen de acceso a agua potable segura, y otros 4.000 millones enfrentan la amenaza de escasez periódica de agua. Esta situación genera tensiones en la asignación de agua entre las necesidades humanas básicas y la sostenibilidad de la infraestructura digital.

Para Indonesia, que se está posicionando activamente como un centro (hub) de datos regional, esta situación representa una señal de alerta crucial. Los centros de datos requieren enormes volúmenes de agua para enfriar los servidores. La escasez de agua no solo eleva los costos operativos y el riesgo de interrupción del servicio, sino que también influye en las decisiones de los inversores globales. Actualmente, aspectos ambientales como la eficiencia en el uso del agua (Water Usage Effectiveness/WUE) se están convirtiendo en requisitos obligatorios para el cumplimiento de los estándares ambientales, sociales y de gobernanza (ESG).

Por otro lado, desviar la asignación de agua hacia el sector de la industria tecnológica corre el riesgo de amenazar la seguridad alimentaria nacional. Dado que el 72 por ciento del suministro mundial de agua dulce se utiliza en la agricultura, la reducción del suministro de riego debido a la competencia con los centros de datos podría reducir la productividad alimentaria. Para un país agrícola como Indonesia, esto podría provocar un aumento en los precios de los alimentos básicos y generar inflación, afectando el poder adquisitivo de la población.

Un gran desafío aguarda ahora a los legisladores del país para formular regulaciones de asignación de agua equilibradas entre la seguridad alimentaria y la inversión digital. Las medidas preventivas que se deben considerar en las próximas semanas incluyen la preparación del gobierno para regular la zonificación del agua en áreas industriales, así como incentivar a los operadores locales de centros de datos a migrar rápidamente hacia tecnologías de enfriamiento de bajo consumo de agua.