El fuerte flujo de inversiones hacia Indonesia aún no se ha correlacionado de manera plenamente positiva con una mejora en la calidad del empleo. A pesar de que la realización de la inversión nacional en el primer trimestre de 2026 alcanzó los 498,8 billones de rupias, los analistas consideran que todavía existe una brecha entre el valor económico generado y el bienestar de la fuerza laboral nacional.

El economista del Centro de Reforma de la Economía (Core) de Indonesia, Yusuf Rendy Manilet, destacó la paradoja económica actual. Por un lado, el crecimiento económico nacional se mantiene estable en torno al 5%, pero el poder adquisitivo de la clase media se encuentra bajo presión. Se sospecha que esta condición se debe a que la inversión sigue estando dominada por sectores intensivos en capital con una mínima absorción de mano de obra formal.

Yusuf enfatizó la necesidad de un cambio de paradigma en la concesión de incentivos a la inversión. Se aconseja al gobierno no buscar únicamente el volumen de inversión o el valor de las exportaciones, sino priorizar proyectos capaces de crear empleos productivos acompañados de transferencia de tecnología para los trabajadores locales. Esto se considera crucial para que sectores como el procesamiento (hilirisasi), el sector inmobiliario y los servicios financieros puedan generar un impacto de bienestar más amplio para la sociedad.

Además, el fortalecimiento de las políticas de competencia empresarial es un punto importante en los esfuerzos para mejorar la estructura económica. Según Yusuf, la acumulación futura de riqueza nacional debería originarse en la innovación y la eficiencia corporativa, y no en prácticas de búsqueda de rentas (rent-seeking) o en el acceso exclusivo a ciertas concesiones políticas.

Los datos del Ministerio de Inversiones e Industrialización/BKPM registraron que la absorción de mano de obra en el primer trimestre de 2026 alcanzó las 706.569 personas, lo que representa un aumento del 18,9% en comparación con el mismo período del año anterior. Aunque la cifra de absorción aumentó, el desafío de garantizar que los empleos creados tengan una alta productividad sigue siendo una tarea pendiente principal para el gobierno en medio de dinámicas geopolíticas y geoeconómicas globales cada vez más desafiantes.