El sector de los seguros de salud en Indonesia se encuentra en una encrucijada en 2026. A pesar de que la concienciación pública sobre la importancia de la protección de la salud sigue aumentando, el aumento masivo de las reclamaciones se ha convertido en una grave carga para la sostenibilidad del negocio de las compañías de seguros.
El informe más reciente de IFG Progress para el primer trimestre de 2026 destaca una situación preocupante, en la que el índice de siniestralidad o loss ratio del seguro de salud individual se disparó drásticamente hasta el 184,8%. Esta cifra refleja una situación en la que, por cada 100 rupias de primas recibidas, las compañías deben desembolsar hasta 185 rupias en costes de reclamaciones, sin incluir otros gastos operativos y de marketing.
Existen cuatro factores principales que impulsan esta tendencia al alza en las reclamaciones. En primer lugar, un aumento drástico en la utilización de servicios de salud tras la pandemia. En segundo lugar, la elevada inflación médica en Indonesia, que alcanza el 16,9%, una de las más altas de Asia. En tercer lugar, el cambio en los patrones de enfermedades crónicas como el cáncer y las enfermedades cardíacas que requieren costes de tratamiento a largo plazo. En cuarto lugar, indicios de moral hazard o el uso excesivo de servicios médicos.
Como medida de mitigación, las empresas del sector están empezando a aplicar de forma más selectiva ajustes de precios o repricing de productos. Sin embargo, esta medida sigue bajo la estricta supervisión de la Autoridad de Servicios Financieros (OJK) a través de la norma POJK N.º 36/2025, que limita los aumentos de precio a un máximo de una vez al año para proteger los derechos de los consumidores.
De cara al futuro, se prevé que la estrategia comercial de los seguros de salud experimente una gran transformación. El enfoque del sector se está desplazando de la mera búsqueda del crecimiento de las primas al control de costes mediante la tecnología, como el uso de la inteligencia artificial (IA) para la detección del fraude, y el fortalecimiento de la colaboración con los proveedores de servicios médicos a través de mecanismos de managed care.
El éxito de las compañías de seguros para superar esta crisis dependerá en gran medida de su capacidad para equilibrar la protección del cliente con la salud financiera fundamental de su negocio. Sin una respuesta coordinada entre los reguladores y los agentes del mercado, la amenaza de una crisis en el sector de los seguros de salud comerciales en la región de Asia ya no es solo una posibilidad, sino un riesgo real en los próximos años.