La existencia de los partidos políticos en Indonesia se enfrenta actualmente a graves desafíos, a saber, la vulnerabilidad a la intervención de fuerzas externas y la fragilidad de la gestión de conflictos internos en la organización. Se sospecha que el fenómeno de la sucesión de liderazgo instantánea, sin pasar por un proceso de formación escalonado, es una puerta de entrada para que la oligarquía controle a los partidos como instrumentos transaccionales.
En un debate nacional titulado "Independencia de los Partidos Políticos" en Yakarta, el analista político Adi Prayitno advirtió que la estabilidad democrática nacional se verá amenazada si los partidos políticos siguen abriendo espacio a los "polizones". Subrayó que los líderes partidarios deberían surgir de un mecanismo de formación saludable, y no a través de adquisiciones logísticas que dañan la dignidad del partido como puente para las aspiraciones del pueblo.
En la misma línea, la experta en Derecho Constitucional, Titi Anggraini, enfatizó la necesidad de una reforma sistémica para restaurar la soberanía del partido. Según Titi, los tribunales ordinarios no deberían intervenir de buenas a primeras en las disputas internas de los partidos, ya que, por ley, el Tribunal del Partido tiene la autoridad absoluta como el máximo resolutor de disputas. La intervención externa en disputas internas se considera un mal precedente que ignora la autonomía de la organización.
El término "secuestro político" ha surgido como una sátira hacia los actores externos que intentan tomar el control de la dirección del partido de manera inconstitucional. El profesor de derecho Erfandi enfatizó que el Estado debe intervenir para proteger la dignidad del partido frente a intentos de toma de posesión forzosa que dañan el orden democrático.
El experto legal Firdaus agregó que, según las normas legales, las demandas por disputas partidarias tienen requisitos de legalidad estrictos. Solo aquellos que cumplen con requisitos administrativos y una fuerte legitimidad tienen derecho a emprender acciones legales. Al fortalecer los mecanismos internos y la coherencia en la aplicación de la ley, se espera que los partidos políticos puedan volver a funcionar como instituciones independientes, soberanas y capaces de canalizar de manera auténtica las aspiraciones de las bases.