La erupción del monte Semeru a finales de 2021 dejó un profundo dolor entre los habitantes del municipio de Lumajang. El desastre no solo destruyó miles de viviendas e infraestructuras vitales, sino que también paralizó el sustento económico de una comunidad que durante mucho tiempo había dependido de la agricultura, la ganadería y la extracción de arena. Las pérdidas materiales, que superaron los 1,5 billones de rupias, marcaron un capítulo oscuro en la recuperación de la región.

El proceso de reconstrucción exigió un gran paso: el reasentamiento de los habitantes desde la zona roja hacia un nuevo complejo residencial llamado Bumi Semeru Damai (BSD), en el pueblo de Sumbermujur. Aunque la seguridad de los residentes está ahora mejor garantizada, la transición trajo nuevos desafíos, como la pérdida de acceso a sus medios de vida tradicionales. El acompañamiento económico se volvió extremadamente urgente para que los residentes no solo contaran con una vivienda, sino también con independencia financiera.

En respuesta a estos desafíos, la colaboración entre la Universidad de Airlangga, la BNPB, la BPBD de Lumajang y el gobierno local dio lugar a una iniciativa de recuperación económica basada en el empoderamiento. A través de una serie de debates y del mapeo de potencialidades, se seleccionó el sector ganadero como el nuevo motor económico para los residentes reubicados. Esta iniciativa se formalizó en 2023 con la creación de los grupos ganaderos Kelompok Ternak Jaya y Kelompok Ternak Unggul.

Estos grupos no son meros puntos de encuentro, sino centros de educación y desarrollo empresarial colectivo para la comunidad. Durante un periodo de tutoría de seis meses, los ganaderos recibieron capacitación en gestión pecuaria y estrategias de comercialización. Actualmente, el desarrollo se centra en la cría de cabras, respaldada por un sistema medible de gestión de piensos para garantizar la sostenibilidad de la actividad.

El éxito de este programa demuestra que la rehabilitación posdesastre debe ir más allá de la mera construcción física. La recuperación económica basada en la participación activa de los ciudadanos es la clave para garantizar que los sobrevivientes del Semeru puedan reconstruir su futuro con mayor resiliencia y autonomía.