El ministro de Derechos Humanos, Natalius Pigai, enfatizó la urgencia de una política pública a escala nacional para mitigar el conflicto que continúa afectando a la región de Papúa. Según él, el enfoque parcial aplicado hasta ahora ha demostrado ser incapaz de abordar las causas fundamentales que provocan la violencia continua en la zona.
Esta declaración se produce tras los datos de Komnas HAM que registran una tendencia significativa de escalada de la violencia, con decenas de incidentes registrados entre 2025 y principios de 2026. Pigai destacó que la transparencia informativa en la era digital hace que cada acto de violencia en Papúa sea monitoreado de manera transparente por la comunidad internacional, lo que afecta directamente la percepción global sobre el historial de derechos humanos de Indonesia.
En su revisión, Pigai reveló que, en solo un mes, la escalada del conflicto en varios puntos como Dogiyai, Yahukimo y Tembagapura se ha cobrado la vida de al menos 20 personas. Esta cifra es un indicador urgente de que la gestión caso por caso realizada por las instituciones hasta ahora debe elevarse de inmediato a una estrategia integral.
Además, el ministro de Derechos Humanos reiteró que Papúa es un asunto estratégico nacional cuya resolución supera la capacidad de una sola institución. Hizo un llamado a una colaboración masiva entre los poderes ejecutivo, legislativo y judicial, así como con figuras nacionales, para formular una resolución justa y digna.
Como paso a seguir, el Ministerio de Derechos Humanos se compromete a seguir impulsando un diálogo inclusivo. Se espera que este enfoque sea capaz de detener el ciclo de violencia al priorizar la protección de los derechos humanos de los ciudadanos como la principal prioridad para crear estabilidad y paz permanente en la Tierra de Cenderawasih.