Las vacaciones escolares no son solo un descanso académico, sino una oportunidad de oro para que los padres estrechen lazos y mejoren la salud de sus hijos mediante la actividad física. El especialista en medicina deportiva, Dr. Antonius Andi Kurniawan, Sp.KO., Subsp.ALK (K), destacó la importancia del papel de los padres a la hora de introducir diversos deportes desde una edad temprana para favorecer el crecimiento y desarrollo infantil.

Según el Dr. Andi, el deporte no solo sirve para mantener la condición física y la densidad ósea, sino que también desempeña un papel crucial en la formación del carácter del niño. A través de las actividades deportivas, los niños pueden aprender sobre disciplina, establecimiento de metas, coordinación motora y trabajo en equipo, lo cual es muy beneficioso para sus futuras relaciones interpersonales.

En cuanto a la práctica, el Dr. Andi sugirió un enfoque adaptado a las etapas de edad del niño. Para el grupo de 3 a 6 años, la atención puede centrarse en juegos de movimientos básicos como saltar, lanzar y atrapar para entrenar las habilidades motoras. Mientras tanto, para las edades de 7 a 12 años, los padres pueden comenzar a introducir deportes más estructurados como fútbol, bádminton, baloncesto o ciclismo, antes de permitir finalmente que los niños elijan intereses deportivos más específicos al cumplir entre 13 y 17 años.

Respecto a la duración, el Dr. Andi recordó que las necesidades de actividad física de los niños son mucho mayores que las de los adultos. Recomienda que los niños realicen actividad física de intensidad moderada a vigorosa durante al menos 60 minutos al día para lograr una condición física óptima.

Aunque el deporte es muy recomendable, se pide a los padres que presten atención a los factores ambientales y de seguridad, especialmente a las condiciones climáticas. Elegir el momento adecuado para hacer ejercicio, en particular evitando el sol abrasador, es clave para que los niños se mantengan seguros y cómodos durante las actividades al aire libre.