La actividad de correr despacio, ahora popularmente conocida como slow jogging, se está convirtiendo en una nueva tendencia muy popular entre la gente. A diferencia del running convencional, que resulta agotador, este método de entrenamiento se centra en una intensidad ligera. Esto permite a quienes lo practican seguir interactuando, sonreír y respirar de forma estable sin sentir falta de aire.
El experto en fisiología del deporte de la Universidad Gadjah Mada (UGM), Prof. Zainal Muttaqin, explicó que, aunque parezca sencillo, este ejercicio requiere una preparación minuciosa para ofrecer resultados óptimos y ser seguro para el cuerpo. Dos aspectos cruciales que deben tenerse en cuenta desde el principio son una hidratación adecuada y la elección del equipamiento correcto.
Según el Prof. Zainal, satisfacer las necesidades de líquidos es muy importante para evitar que el cuerpo sufra un sobrecalentamiento o overheating. Sugiere consumir agua gradualmente, empezando de dos a tres horas antes de hacer ejercicio, seguido de 30 minutos antes de comenzar, así como beber pequeños sorbos cada 15 minutos durante la actividad. Además, el uso de calzado adecuado para correr también es obligatorio para absorber los impactos y proteger las articulaciones de la rodilla y la cadera del riesgo de lesiones.
Desde el punto de vista de la salud física, se ha demostrado que correr despacio mejora la eficiencia del corazón y optimiza el flujo sanguíneo hasta los tejidos de la piel más externos. Para las personas que intentan perder peso, un ejercicio de baja intensidad y de duración relativamente larga como este es, de hecho, una solución muy eficaz para quemar grasa corporal de forma óptima.
Curiosamente, los beneficios de este ejercicio también se extienden a la salud mental. Los movimientos rítmicos al correr despacio estimulan el nervio vago (el décimo nervio craneal), que se encarga de equilibrar la respuesta del cuerpo al estrés. La activación de este nervio ayuda a la persona a estar más tranquila, reduce el riesgo de depresión y mejora la estabilidad emocional, especialmente si se realiza en comunidad o en grupo de forma divertida.
Para concluir, el Prof. Zainal recordó a los principiantes que controlen sus emociones y no se exijan demasiado al empezar este ejercicio. El proceso de entrenamiento debe realizarse de forma gradual y constante para evitar el riesgo de lesiones musculares y el cansancio excesivo.