El plan de la Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA) de ceder parte de los derechos comerciales de sus torneos a inversores privados ha desatado una gran tensión en el ámbito del fútbol mundial. Esta polémica medida ha provocado un firme rechazo y amenazas de boicot por parte de grandes confederaciones como la UEFA y la Concacaf. Curiosamente, en medio de esta tormenta de críticas, el presidente de la PSSI, Erick Thohir, ha expresado su respaldo a este plan estratégico.
Bajo el liderazgo de Gianni Infantino, la FIFA planea crear una nueva filial llamada FIFA Forward Enterprise (FFE) para gestionar sus principales activos comerciales, incluida la Copa del Mundo. A los inversores externos, que se prevé que estén liderados por la firma de capital de riesgo estadounidense Thrive Eternal, se les ofrecería una participación minoritaria sin derechos de control. La FIFA afirma que esta medida podría generar fondos masivos para financiar el desarrollo del fútbol en todo el mundo.
Sin embargo, este paso hacia la privatización se considera una amenaza existencial para la integridad del deporte. La Unión de Federaciones Europeas de Fútbol (UEFA), junto con sus 55 miembros, ha amenazado unánimemente con boicotear todos los torneos de la FIFA si se aprueba la propuesta. La Confederación de Fútbol de la Asociación de Norte, Centroamérica y el Caribe (Concacaf), que agrupa a 41 asociaciones, también ha manifestado un rechazo similar, cuestionando la urgencia de la inversión externa y criticando la falta de transparencia del proceso.
Por otro lado, Erick Thohir ve esta propuesta de comercialización como una gran oportunidad para que los países en desarrollo obtengan capital fresco para el progreso de su fútbol. Erick citó como ejemplo la transformación de la selección nacional de Indonesia, cuya posición dio un salto del puesto 174 al 118 del mundo en los últimos tres años. Según él, la sostenibilidad de los programas de mejora de la calidad deportiva en el país requiere un apoyo financiero constante y adecuado.
Para sacar adelante este plan, Infantino necesita el apoyo de al menos 106 votos de un total de 211 miembros de la FIFA en la próxima votación. Como incentivo, la FIFA ofrece una inyección de fondos de 40 millones de dólares (unos 722.000 millones de rupias) a cada federación que esté dispuesta a apoyar el plan. El plazo para la aprobación inicial se ha fijado para mediados de septiembre con el fin de obtener el desembolso de la primera fase de financiación.
Aunque la FIFA insiste en que no están vendiendo el fútbol, las duras críticas no dejan de sucederse desde diversos sectores, llegando a provocar peticiones de dimisión para Infantino. Esta crisis sitúa al fútbol mundial en una encrucijada entre las necesidades financieras de las naciones en desarrollo y los esfuerzos por preservar los valores tradicionales del deporte frente a una comercialización excesiva.