Un estudio médico reciente revela que la lactancia materna no solo proporciona la mejor nutrición para los bebés, sino que también tiene un impacto positivo a largo plazo en la salud mental de las madres. Se ha demostrado que la lactancia materna reduce el riesgo de depresión y trastornos de ansiedad hasta diez años después del parto.

La investigación, publicada en la revista médica BMJ Open, fue dirigida por la profesora Fionnuala McAuliffe de la Facultad de Medicina de la UCD. El equipo de investigación evaluó la salud mental de 168 madres que dieron a luz a su segundo hijo, quienes forman parte del estudio de cohorte longitudinal de nacimientos ROLO, auspiciado por el Hospital Nacional de Maternidad.

Durante el período de seguimiento, las participantes se sometieron a controles de salud periódicos a partir de los tres meses, seis meses y hasta diez años después del parto. Se pidió a las madres que completaran cuestionarios detallados sobre sus antecedentes de salud mental, historial de tratamiento de la depresión y patrones de lactancia, tanto directa como mediante extracción de leche.

Los resultados del análisis de datos mostraron una fuerte correlación entre la duración de la lactancia y el estado de la salud mental. Las madres diagnosticadas con ansiedad o depresión diez años después del parto generalmente tuvieron un período de lactancia más corto. Por el contrario, cada semana adicional de lactancia materna exclusiva durante la vida se asoció con una reducción del 2 por ciento en el riesgo de depresión.

La profesora McAuliffe explicó que el éxito en el proceso de lactancia materna ofrece un efecto protector contra la depresión posparto, lo que a su vez mantiene la estabilidad mental de la madre a largo plazo. Por lo tanto, los investigadores recomiendan un apoyo psicológico y práctico más específico, especialmente para los grupos de madres con alto riesgo de depresión, como aquellas que han sufrido un aborto espontáneo.

Además de los beneficios psicológicos individuales, el aumento de la duración de la lactancia materna también se considera capaz de reducir el riesgo de enfermedades físicas como la diabetes y los trastornos cardíacos en las madres. A mayor escala, el éxito de los programas de lactancia materna tiene el potencial de reducir significativamente los costos de atención médica, por lo que se insta a los responsables de la formulación de políticas a seguir fortaleciendo las campañas y las instalaciones de apoyo a la lactancia.