En medio del impulso de crecimiento económico de Indonesia, que alcanzó el 5,11 por ciento en 2025 con un Producto Interior Bruto (PIB) que rozó los 23.821,1 billones de IDR, el mundo empresarial se enfrenta ahora a un nuevo desafío. El enfoque de la transformación digital ya no es simplemente adoptar tecnologías de vanguardia como la Inteligencia Artificial (IA), sino cómo demostrar el valor de esa inversión en el rendimiento empresarial real y sostenible.
La encuesta Global Workforce Hopes and Fears 2025 publicada por PwC reveló que el 69 por ciento de los trabajadores en Indonesia han utilizado la IA en el último año, y el 16 por ciento de ellos utiliza IA generativa (GenAI) a diario. Curiosamente, el 96 por ciento de estos usuarios diarios experimentaron un aumento significativo en la productividad. Esta cifra subraya el inmenso potencial de la IA, al tiempo que plantea una pregunta crucial: ¿cómo se puede convertir esta eficacia en beneficios financieros y operativos concretos?
Durante mucho tiempo, el éxito de las inversiones en tecnología de la información (TI) se ha medido convencionalmente a través de métricas técnicas como la disponibilidad de la infraestructura (uptime) o la velocidad de resolución de incidencias. Sin embargo, hoy en día se exige a los líderes de TI que conecten estos parámetros técnicos con resultados comerciales más amplios, como minimizar el tiempo de inactividad (downtime) de los empleados y evitar interrupciones del servicio que puedan afectar directamente a los clientes.
Hanief Bastian, director técnico de ManageEngine, explicó que la aceleración de la adopción de la IA exige que las organizaciones vayan más allá de la velocidad de implementación y se centren en la eficacia de los resultados empresariales. Según él, los equipos de TI necesitan una visibilidad más completa en todo el ecosistema digital para reducir la complejidad operativa y garantizar que las inversiones tecnológicas estén alineadas con los objetivos estratégicos de la empresa.
Por otro lado, la complejidad de la infraestructura de TI moderna, que combina sistemas en la nube, locales (on-premises) e híbridos, a menudo crea silos de información. Cuando los empleados experimentan problemas de acceso a las aplicaciones, el diagnóstico del problema resulta complicado debido a la visibilidad limitada. Esto no solo sobrecarga a los equipos de TI, sino que también puede disminuir la productividad laboral y alterar la experiencia general del cliente.
Como solución, un enfoque de gestión de TI integrado se convierte en una clave importante para integrar datos y procesos fragmentados. Con una mejor visibilidad, el uso de la IA y la automatización se puede dirigir con precisión para resolver obstáculos operativos reales. En última instancia, la competitividad digital de Indonesia en el futuro ya no vendrá determinada por la cantidad de tecnología que se adopte, sino por la inteligencia con la que se gestione dicha tecnología para crear un valor empresarial sostenible.