La comunidad del pueblo de Sidodadi, distrito de Penarik, regencia de Mukomuko, expresó firmes aspiraciones con respecto a la presencia de un centro de entretenimiento que consideran que altera el orden público. Los residentes exigen que el gobierno local tome medidas concretas cerrando las operaciones del establecimiento, ya que consideran que ha violado las normas sociales y amenaza la paz del entorno residencial.
Supardi, un líder comunitario local que también es activista por la educación, afirmó que las actividades en el lugar de entretenimiento han causado molestias reales a los vecinos. Desde la contaminación acústica hasta los riesgos de seguridad derivados de visitantes que con frecuencia conducen bajo los efectos del alcohol, se considera que esta situación crea una atmósfera desfavorable para el desarrollo de los niños y el proceso de enseñanza y aprendizaje.
Además, los residentes enfatizaron que esta demanda surge de la decepción por la falta de consistencia en el cumplimiento de las normas. Anteriormente, a través de un acuerdo formal con las autoridades, se habían suspendido las operaciones del lugar. Sin embargo, recientemente el negocio reanudó sus actividades de forma unilateral, lo que provocó la indignación pública debido a una supuesta falta de coordinación entre el Gobierno del Pueblo y la Junta Consultiva del Pueblo (BPD).
Los residentes esperan que el regente de Mukomuko, junto con la Policía Administrativa Municipal (Satpol PP), adopten medidas legales firmes y permanentes. Esta medida se considera urgente para restablecer el derecho constitucional de los residentes a un entorno saludable, seguro y ordenado, al tiempo que se garantiza que el futuro educativo de las jóvenes generaciones del pueblo de Sidodadi permanezca protegido de las influencias negativas causadas por dicho lugar de entretenimiento.