La Organización Mundial de la Salud (OMS) categoriza el dengue como una amenaza para la salud global cada vez más preocupante. Informes recientes muestran que la prevalencia de esta enfermedad ha aumentado drásticamente, con millones de casos registrados en todo el mundo. En Vietnam, la situación es cada vez más urgente tras detectarse un incremento de 2,5 veces en los casos registrados en solo los primeros cinco meses de 2026 en comparación con el mismo período del año anterior.
El cambio en los patrones de transmisión representa un desafío grave para las autoridades sanitarias. La enfermedad, causada por el virus de los mosquitos Aedes aegypti y Aedes albopictus, ya no sigue los ciclos estacionales habituales, sino que se desarrolla de forma esporádica desde principios de año. Además, el dengue ya no se limita a los niños; los datos muestran que la incidencia en adultos es ahora casi equivalente a la de la población infantil.
El riesgo de complicaciones graves es el foco principal de los expertos. Se sabe que la reinfección con un serotipo diferente del virus aumenta la gravedad potencial de la enfermedad. Muchos pacientes caen en la trampa del exceso de confianza, asumiendo que su estado mejora cuando la fiebre remite entre el tercer y el quinto día. Sin embargo, esa fase es el período más crítico, susceptible a complicaciones como el choque hemorrágico, sangrados intensos y fallo multiorgánico.
Tampoco se pueden ignorar los impactos a largo plazo tras el tratamiento. Los supervivientes de dengue grave suelen informar de trastornos neurológicos como dificultad para concentrarse, trastornos del sueño e incluso depresión. Más allá de la carga física para la salud, el coste del tratamiento de casos graves que requieren cuidados intensivos puede generar una enorme presión económica para las familias y los sistemas de salud.
Ante esta amenaza, las autoridades sanitarias comienzan a integrar sistemas de alerta temprana basados en inteligencia artificial (IA) y a promover el uso de vacunas como nueva línea de defensa. El propio gobierno de Vietnam está preparando un programa piloto de inmunización para reducir significativamente el número de casos. Se insta a la población a no automedicarse y a buscar asistencia médica inmediata si presentan síntomas como vómitos recurrentes o sangrados inusuales.