La ilusión por el comienzo del nuevo año escolar a menudo se ve ensombrecida por riesgos de salud, entre ellos la propagación de la enfermedad de boca, mano y pie (HFMD), conocida popularmente como gripe de Singapur. Aunque esta denominación no es del todo precisa desde el punto de vista médico, la enfermedad representa una amenaza muy real para niños en edad escolar y de primera infancia en entornos con alta interacción social.
Los datos de vigilancia sanitaria nacional muestran una tendencia preocupante con casi 15.000 casos registrados hasta mediados de 2026. La transmisión en las escuelas ocurre muy rápidamente a través del contacto físico, el uso compartido de cubiertos y utensilios, y una escasa higiene de manos. El principal desafío para padres y docentes es el período de incubación del virus, que permite que los niños sigan siendo contagiosos incluso antes de presentar síntomas físicos evidentes.
Es crucial que los padres identifiquen tempranamente las fases de los síntomas para evitar complicaciones. La enfermedad suele comenzar con fiebre, letargo y dolor de garganta, similar a un cuadro gripal común. En la fase posterior, el niño presentará dolorosas llagas o aftas en la cavidad bucal, así como la aparición de una erupción en forma de puntos rojos o ampollas en las palmas de las manos, las plantas de los pies y la zona de los glúteos.
Es importante señalar que el mayor riesgo asociado a la HFMD es la deshidratación causada por la negativa del niño a beber líquidos debido al dolor bucal. Además, en los casos provocados por el Enterovirus 71 (EV71), la infección corre el riesgo de derivar en complicaciones graves como meningitis o encefalitis. Aunque la mayoría de los casos son leves y se curan en una semana, la supervisión continua del estado del menor sigue siendo fundamental.
Como medida de prevención óptima, los expertos médicos recomiendan firmemente la vacuna contra el EV71 como una inversión de protección a largo plazo. Junto con la vacunación, la adopción de hábitos de vida limpios y saludables en la escuela y en el hogar constituye la principal barrera de defensa. Se aconseja a los padres llevar de inmediato a sus hijos a un centro de salud si presentan síntomas de fiebre acompañados de las características manchas, para que reciban una atención médica adecuada y oportuna.