El tema de la fusión o unión de partidos políticos ha vuelto a convertirse en un tema candente en el discurso democrático de Indonesia. Recientemente, las especulaciones sobre la posible fusión de varios partidos principales ocuparon el escenario político nacional, aunque hasta el momento estas acciones no han mostrado una dirección concreta.

Históricamente, el fenómeno de la fusión no es nuevo en el panorama político del país. En la década de 1970, el gobierno del Nuevo Orden bajo la presidencia de Soeharto tomó medidas drásticas para simplificar un sistema de partidos considerado demasiado fragmentado y con potencial para alterar la estabilidad nacional tras los acontecimientos de 1965.

El punto culminante de esta política se produjo en 1973, cuando el gobierno obligó a los partidos políticos a integrarse en agrupaciones más grandes. Los partidos de orientación islámica, como Nahdlatul Ulama, Parmusi, PSII y Perti, se unificaron en el Partido del Desarrollo Unido (PPP).

Por su parte, las facciones nacionalistas y no islámicas, que incluían al Partido Nacional Indonesio (PNI), al Partido Cristiano Indonesio (Parkindo), al Partido Católico, al Partido Murba y al IPKI, fueron forzadas a unirse para formar el Partido Democrático Indonesio (PDI). Por otro lado, Golkar se mantuvo como una entidad política independiente sin sumarse a este patrón de fusión.

Esta política logró instaurar un sistema de tres fuerzas políticas que dominó las elecciones durante la era del Nuevo Orden. Sin embargo, en la era de la Reforma, que defiende la libertad de asociación, la relevancia de la fusión de partidos se ve hoy en día más como una dinámica pragmática que como una necesidad sistémica como en el pasado.