Una protesta masiva fue llevada a cabo por los trabajadores de la salud que prestan servicios en la zona roja del brote de ébola en la República Democrática del Congo. La decisión de suspender los servicios médicos se tomó tras la acumulación de frustración del personal médico, que no ha recibido sus salarios durante más de 52 días.
Esta situación genera una nueva polémica en medio de los esfuerzos cada vez más críticos por contener el brote. Estos profesionales médicos se encuentran ahora ante un dilema: se les exige seguir arriesgando sus vidas en primera línea frente a un virus mortal, al tiempo que enfrentan riesgos de seguridad por parte de los residentes locales, provocados por el pánico social.
Los datos de las autoridades sanitarias locales muestran una situación preocupante, con un número total de contagios que sigue aumentando, alcanzando los 1.561 casos. De esa cifra, se registran 506 muertes debido al virus del Ébola, lo que convierte la suspensión de los servicios médicos por esta huelga en una grave amenaza para la seguridad de la comunidad en general en la región.