La región de Europa Occidental acaba de experimentar uno de los fenómenos meteorológicos más mortíferos de la historia moderna después de que una ola de calor extrema azotara Francia, Bélgica y los Países Bajos durante los últimos días de junio. Las temperaturas en vertiginoso aumento no solo paralizaron infraestructuras vitales y plantas de energía, sino que también ejercieron una enorme presión sobre los sistemas de atención médica de los tres países.

Los científicos del clima enfatizan que este incidente es un impacto evidente del empeoramiento del cambio climático global. Los datos muestran que el pico de temperatura ocurrido entre el 20 y el 28 de junio provocó miles de muertes en exceso distribuidas en diversos grupos de edad.

Francia registró la cifra más significativa con 2.025 muertes en exceso. Las autoridades sanitarias locales destacaron un drástico aumento del 91 por ciento en las muertes en el hogar en comparación con el período anterior, especialmente entre personas mayores de 45 años. Las autoridades advirtieron que esta cifra aún podría aumentar debido a la alta mortalidad en residencias de ancianos e instalaciones médicas.

Una situación similar se produjo en Bélgica, donde el gobierno local informó de 1.200 muertes en exceso en el período del 18 al 29 de junio. El Ministerio de Salud declaró que la escala de mortalidad en esta ocasión no tiene precedentes, siendo la población anciana de más de 85 años la más vulnerable. Mientras tanto, los Países Bajos confirmaron al menos 480 muertes en exceso, mayoritariamente de personas mayores de 80 años.