Un ambiente bullicioso envolvió la zona de la calle Ibu Ruswo en Yogyakarta el domingo (12/7/2026). Un día antes del inicio del nuevo año escolar, cientos de padres y estudiantes abarrotaron el centro de venta de uniformes escolares para satisfacer sus necesidades de útiles escolares.
Este fenómeno se ha convertido en una tradición anual en la zona. La mayoría de los consumidores son estudiantes que acaban de pasar a un nivel educativo superior, por lo que necesitan uniformes de una nueva talla. Los comerciantes afirmaron haber anticipado este aumento en la demanda incrementando su inventario con bastante antelación.
Sumarni, una comerciante de la calle Ibu Ruswo, reveló que el pico de afluencia de compradores suele ocurrir en la última semana antes del inicio de clases. A pesar de los ajustes de precios para algunos tipos de uniformes —con un rango de aproximadamente IDR 250,000 para un juego de uniforme de escuela secundaria (SMA)— el poder adquisitivo del público se mantiene alto y no ha experimentado una disminución significativa.
No solo en los centros de uniformes, también se observó un ajetreo similar en las tiendas de papelería de la zona de Gejayan. El aumento de las colas en las cajas obligó a los administradores de las tiendas a ampliar el horario de atención hasta las 22:00, una hora más tarde de lo habitual, para garantizar que todos los clientes fueran atendidos.
Esta situación es un indicador positivo para la rotación económica local en Yogyakarta. El aumento de los ingresos de los comerciantes en el sector de suministros educativos contribuye de manera real a impulsar la actividad empresarial, al tiempo que ofrece una luz de esperanza en medio de los desafíos de una economía en desaceleración.