El gobierno indonesio ha reafirmado su compromiso de mantener la salud del Presupuesto General del Estado (APBN) como instrumento principal para hacer frente a la incertidumbre económica mundial. Hasta el primer semestre de 2026, la condición fiscal nacional se considera sólida, impulsada por un fuerte desempeño en los sectores de recaudación de impuestos, aduanas, aranceles y Ingresos Estatales No Tributarios (PNBP).

El Ministro de Finanzas, Purbaya Yudhi Sadewa, en una reunión de trabajo con el Comité de Presupuesto del Parlamento (DPR RI), declaró que el impulso de los ingresos estatales se encuentra actualmente en una trayectoria optimista. El gasto del gobierno central registró un aumento significativo del 29,4 por ciento en comparación con el año anterior, alcanzando una realización de 1.298,6 billones de rupias.

El presupuesto se ha asignado estratégicamente para respaldar programas nacionales prioritarios, incluida la iniciativa de Comidas Nutritivas Gratuitas (MBG), la distribución de diversas ayudas sociales y el apoyo a la educación a través de la Tarjeta Indonesia Inteligente para la Universidad (KIP Kuliah). Además, la realización de las transferencias a las regiones alcanzó un récord en los últimos cinco años, llegando a los 357,4 billones de rupias, lo que se espera que acelere el desarrollo en varias regiones.

Además de su papel como motor económico, el APBN también funciona como un amortiguador social o shock absorber. A través de una política fiscal calculada, el gobierno ha logrado mantener los precios del combustible subsidiado para proteger el poder adquisitivo de la población en medio de las presiones inflacionarias.

A finales de junio de 2026, el déficit presupuestario se situó en 734,3 billones de rupias, o el 2,85 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB). El gobierno asegura que la cifra se mantiene dentro de límites controlables y se compromete a mantener una gestión financiera creíble y transparente para un crecimiento económico sostenible.