TASIKMALAYA - En medio del uso generalizado de dispositivos electrónicos entre la generación joven, se observa un panorama diferente en las laderas del monte Galunggung, Tasikmalaya. Un grupo de niños en edad escolar primaria jugaba alegremente en los arrozales del bloque Cinyungcung, sin prestar atención a las pantallas. Para ellos, el arrozal no es solo una tierra agrícola donde trabajan sus padres, sino un área de juegos interactiva que ofrece una aventura real y un espacio de socialización cálido.

El sábado (11/7), los niños Akmal Maulana (12), Abay, Ihsan y Evan pasaron su tiempo libre recolectando semillas de kluwih (Artocarpus camansi). Bajo la sombra de un viejo árbol de kluwih en un rincón del arrozal, recogieron cuidadosamente las semillas maduras caídas al suelo, tras haber ayudado previamente a sus padres a desherbar y espantar a los gorriones.

Tras recolectar una gran cantidad utilizando sus bolsillos y los pliegues de sus camisetas, los niños llevaron su botín a una cabaña de bambú. Allí, lavaron bien las semillas de kluwih y luego las hirvieron de manera tradicional en un fogón de leña. "Estas semillas de kluwih son deliciosas hervidas. Por lo general, mi padre también suele traerlas a casa desde el arrozal para disfrutarlas por la tarde con café", reveló Abay, hijo de un agricultor local llamado Eman.

Aunque la cáscara negra exterior de la semilla de kluwih pueda parecer poco atractiva a primera vista, el sabor de su interior contrasta enormemente. Las semillas de kluwih hervidas tienen una textura suave y un sabor sabroso y dulzón, similar a una combinación de cacahuetes hervidos y semillas de yaca. Este tentempié tradicional, conocido por los lugareños como "opieun", crece prósperamente en el suelo volcánico de Tasikmalaya y representa una alternativa de aperitivo saludable, rica en carbohidratos y proteínas vegetales para la comunidad local.