El Centro Penitenciario (Lapas) de Clase IIB de Pasir Pengaraian vuelve a estar en el centro de la polémica. Tras los rumores anteriores sobre el alquiler de celdas y la compraventa de puestos de "tamping" (reclusos asistentes), ahora surgen acusaciones sobre la comercialización de servicios de necesidades básicas para los internos a través de la gestión de cantinas que presuntamente generan ingresos fantásticos.

Según la información recopilada, se sospecha que los derechos de gestión de dos cantinas dentro del área de la prisión fueron licitados por un valor de más de 1.000 millones de rupias al año. Con el número de reclusos aislados en la prisión, se estima que el flujo de efectivo diario en ambas cantinas supera las decenas o cientos de millones de rupias al día.

Un exrecluso con las iniciales R reveló que los precios de los productos vendidos dentro de la prisión son extremadamente irrazonables en comparación con los precios del mercado exterior. Como ejemplo, mencionó que un paquete de cigarrillos de gama media-baja puede costar más de 50.000 rupias. Esta situación de monopolio obliga a los internos a no tener otra opción para satisfacer sus necesidades diarias.

Además del problema de la explotación de precios en las cantinas, R también reveló una presunta manipulación en cada redada de seguridad. Según su testimonio, las búsquedas de objetos prohibidos como teléfonos móviles a menudo se filtraban con antelación. Se habría instruido a los reclusos a esconder sus teléfonos inteligentes, dejando solo baterías o teléfonos dañados para ser confiscados por los oficiales como una formalidad para los informes.

En respuesta a estas acusaciones, el Jefe de la Unidad de Seguridad del Centro Penitenciario (KPLP) de Pasir Pengaraian, Veazanol Kosuma, no ofreció respuestas específicas sobre la gestión de las cantinas ni sobre las filtraciones de las redadas. Solo reafirmó el compromiso de su institución de reforzar la supervisión del personal y de implementar procedimientos de inspección manual y con escáneres de rayos X para las mercancías entrantes.

Hasta el momento, la opinión pública y los familiares de los reclusos instan a la Oficina Regional del Ministerio de Leyes y Derechos Humanos (Kanwil Kemenkumham) de Riau a intervenir de inmediato para llevar a cabo una investigación independiente. Esta medida se considera crucial para esclarecer por completo los indicios de abuso de poder y las prácticas sistemáticas de extorsión tras las rejas de la prisión.