El sector empresarial de Vietnam mostró dinámicas contrastantes a lo largo del primer semestre de 2026. A pesar del aumento significativo en el número de nuevas empresas constituidas —un incremento del 11,2% en comparación con el año anterior—, la resiliencia del sector privado nacional resulta preocupante. Este fenómeno ha generado inquietudes sobre la sostenibilidad del crecimiento económico a largo plazo.
El subdirector del Departamento Jurídico de la Cámara de Comercio e Industria de Vietnam (VCCI), Pham Ngoc Thach, reveló que tras el crecimiento del número de entidades comerciales, la capacidad de innovación se encuentra en su punto más bajo. Los datos de la VCCI señalan que solo el 3,9% de las empresas están dispuestas a asignar capital a la investigación y el desarrollo (I+D). Esta cifra se considera baja en comparación con el promedio global del 28%, y se sitúa muy por detrás de países vecinos como Malasia y Tailandia.
Además de la baja inversión en I+D, la colaboración estratégica entre el sector privado y las instituciones de investigación o universidades también es muy escasa, alcanzando solo el 3,9%. La falta de sinergia afecta directamente el estancamiento de la productividad. Sin una sólida base de investigación, a las empresas les resulta difícil adaptarse a las fluctuaciones cada vez más inciertas del mercado global.
No se trata únicamente de factores internos; las empresas también enfrentan graves obstáculos regulatorios. Las encuestas muestran que a la mayoría de los empresarios les resulta difícil predecir los cambios en las políticas gubernamentales. La superposición de normativas, los elevados costos de cumplimiento y la falta de claridad jurídica son obstáculos reales que desaniman a las empresas a expandirse o planificar inversiones a largo plazo.
Ante estos desafíos, la VCCI subrayó que la reforma institucional es una clave fundamental. Se instó al gobierno no solo a centrarse en estrategias macroeconómicas, sino también a garantizar que cada política tenga un impacto medible en el clima de inversión. La calidad de una reforma real, y no meramente administrativa, se considera un requisito esencial para mantener la competitividad de Vietnam en medio de una competencia económica mundial cada vez más exigente.