El fenómeno del uso de altavoces de potencia extrema, popularmente conocido como 'sound horeg', se ha convertido en objeto de duras críticas por parte de la comunidad médica. El Dr. Indra Setiawan, especialista en Otorrinolaringología (ORL) de la Universidad Muhammadiyah de Malang (UMM), advirtió sobre una seria amenaza para la salud auditiva de la población debido a la exposición a retumbos sonoros que superan el umbral de tolerancia del cuerpo humano.

Haciendo referencia a los estándares de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la exposición a sonido segura para el oído humano es de un máximo de 85 decibelios durante un período de ocho horas al día. Sin embargo, el nivel de ruido en los espectáculos de sound horeg a menudo alcanza entre 120 y 135 decibelios. Técnicamente, cada aumento de tres decibelios reduce a la mitad la duración segura de exposición. En condiciones de 130 decibelios, se calcula que el oído humano solo puede resistir durante 1,5 segundos antes de que exista riesgo de lesión física.

El impacto más grave de la exposición a sonidos de alta intensidad es el daño permanente en la cóclea, la parte del oído interno encargada de transformar la energía sonora en impulsos eléctricos hacia el cerebro. Si las células ciliadas de esta zona sufren daños, la pérdida de audición se vuelve irreversible. Además, la presión del aire provocada por el estruendo de los bajos puede causar traumatismos en el oído medio, como daños en la cadena de huesecillos o incluso la rotura del tímpano, requiriendo intervención quirúrgica.

Se han reportado varios casos de problemas auditivos en la región de Malang tras el auge del sound horeg en espacios públicos. A menudo, los pacientes no se percatan a tiempo del deterioro de su audición hasta que comienzan a experimentar dificultades en sus interacciones sociales. Muchos de los afectados solo toman conciencia de su estado cuando el daño ha alcanzado una etapa que interfiere con su vida cotidiana.

Como medida de mitigación, el Dr. Indra enfatizó que los dispositivos sencillos de protección auditiva, como los tapones de espuma, solo reducen el ruido unos 10 decibelios y se consideran poco efectivos ante la intensidad del sound horeg. La medida preventiva más racional es evitar los lugares donde se realizan estos eventos, especialmente para grupos vulnerables como niños y ancianos, con el fin de prevenir efectos perjudiciales a largo plazo en la salud auditiva.