El Ministerio de Salud (Kemenkes) ha publicado las últimas directrices técnicas sobre revisiones médicas de rutina para niños menores de seis años. A través de esta política, todo niño en edad preescolar está obligado a someterse a un examen médico integral al menos una vez al año para monitorear su crecimiento y desarrollo de manera óptima desde una edad temprana.

Este examen periódico no solo se centra en mediciones físicas básicas, sino que también incluye la evaluación de signos vitales, estado nutricional y desarrollo psicomotor del niño. El personal médico también tiene instrucciones de realizar exámenes físicos exhaustivos que abarcan la salud de la piel, los sentidos, el sistema respiratorio, el corazón y un cribado especial para detectar el riesgo de autismo en niños de 16 a 30 meses.

Para garantizar la calidad del servicio, cada unidad de examen contará con el apoyo de un equipo médico competente. La formación estándar consta de un médico responsable, acompañado por un asistente médico, enfermero o partera para medir parámetros antropométricos, y apoyado por agentes de salud comunitaria para ayudar en la coordinación sobre el terreno.

La población puede acceder a este servicio de detección de salud en diversos centros de atención primaria, desde centros de salud comunitarios a nivel de barrio o distrito, puestos itinerantes de fácil acceso, hasta clínicas privadas. Cada centro está obligado a disponer de equipos de examen adecuados, incluidas herramientas para la estimulación del desarrollo infantil.

El historial médico completo del niño desde el nacimiento, así como el historial de embarazo de la madre, se registrarán digitalmente en un expediente médico electrónico. Este sistema de datos integrado se vinculará posteriormente con la base de datos de reclamaciones del seguro de salud para facilitar un proceso de derivación médica rápido si se detectan indicios de trastornos de salud o enfermedades específicas en el niño.