La industria inmobiliaria, que tradicionalmente ha dependido en gran medida de la intuición y la experiencia del mercado, está experimentando actualmente un cambio de paradigma. La llegada de la tecnología de Inteligencia Artificial (IA) y el análisis de datos masivos (big data) está comenzando a desplazar los métodos convencionales hacia un sistema de toma de decisiones más medible y basado en datos objetivos.

En un seminario sobre la implementación de la IA en los conceptos de ciudades inteligentes, el profesor asociado Thoai Nam, de la Universidad Tecnológica de Ho Chi Minh, explicó que la IA se ha convertido en un nuevo pilar de la gestión urbana y del mercado inmobiliario. Esta tecnología desempeña un papel fundamental en el procesamiento de datos a gran escala, la mitigación de riesgos de inversión y la personalización de servicios para formar una arquitectura digital integrada desde la etapa de planificación hasta la operativa.

Esta transformación también tiene un gran impacto en los sectores de marketing y ventas. El fundador de Orion Media, Tran Chi Hieu, reveló que la IA permite a las empresas analizar la dinámica de precios, ubicaciones y preferencias de los consumidores en tiempo real. Este proceso de automatización abarca ahora la adquisición de clientes, la verificación de documentos legales y la valoración de activos, lo que reduce significativamente los tiempos de transacción y minimiza los errores humanos.

En el sector inmobiliario comercial, un informe de Cushman & Wakefield proyecta que la IA impulsará la demanda de los segmentos de logística, propiedades industriales y centros de datos en la región de Asia-Pacífico. Se considera que los países en desarrollo como Vietnam tienen un gran potencial para aprovechar este impulso debido a los costos de construcción competitivos y al rápido crecimiento de la economía digital y la computación en la nube.

A pesar de ofrecer una alta eficiencia a través de conceptos de edificios inteligentes y la automatización de la construcción, la adopción de la IA aún enfrenta grandes desafíos. La brecha de capacidad digital entre empresas, las limitaciones de la infraestructura de datos y la escasez de expertos constituyen obstáculos reales. Además, los aspectos legales relacionados con la protección de datos y la privacidad del consumidor requieren una regulación más estricta para evitar la manipulación de precios de mercado y la difusión de información engañosa.