La situación se calentó ante la llegada de la selección nacional de Inglaterra a Ciudad de México previa al crucial partido de octavos de final del Mundial 2026. El equipo dirigido por Thomas Tuchel recibió una intimidante bienvenida por parte de cientos de aficionados locales que abarrotaron los alrededores del hotel donde se alojan.
Para sofocar posibles disturbios, las autoridades de seguridad locales desplegaron a cientos de agentes de policía fuertemente armados y con chalecos antibalas. Según se informó, la seguridad en el lugar es extremadamente estricta e incluye unidades caninas y vigilancia aérea con drones para garantizar la seguridad de Harry Kane y sus compañeros.
Se sospecha que esta acción de 'bienvenida' es una táctica de los aficionados mexicanos para interrumpir el descanso de los jugadores ingleses. Anteriormente, se aplicó un método similar cuando Ecuador visitó a México en los dieciseisavos de final. Los aficionados presentes actuaron de manera provocadora con fuertes cánticos hasta altas horas de la noche, un patrón que se cree que es una forma de apoyo fanático para garantizar que México siga siendo dominante ante su público.
Además de la amenaza psicológica de los aficionados locales, Inglaterra se enfrenta a un desafío geográfico bastante duro. El encuentro, que se disputará en el Estadio Azteca, presenta retos físicos dada su altitud de 2.000 metros sobre el nivel del mar, lo que reduce los niveles de oxígeno. Este estadio también es conocido por ser temible para los rivales, considerando que México solo ha perdido dos veces en los 89 partidos que ha disputado en este legendario recinto.